16/10/19

La pesadilla de Julián.

La pesadilla de Julián.

Autor: Santiago Velásquez Murcia

Grado: Undécimo

Institución: Tomás Alva Edison

El verano azotaba a la ciudad donde Julián Ramírez y sus padres vivían, particularmente, esta época del año era más calurosa de lo habitual. Las altas temperaturas no permitían que las personas pasaran mucho tiempo en la calle, al riesgo de padecer un golpe de calor. Julián caminaba cerca de una quebrada en el centro de la ciudad y de repente, sus auriculares favoritos dejaron de funcionar.

  • ¿Pero qué le ha pasado a mis auriculares? – grita Julián desesperadamente.

Después de tal alteración, en cuestión de segundos, Julián decide arrogarlos a dicha quebrada, pues se trataba de los auriculares que había recibido como regalo de cumpleaños. Decide desacerse de ellos, pues, prefiere desecharlos a tenerlos en mal estado y el remordimiento del esfuerzo de sus padres. Una de las razones que llevaron a Julián a realizar tal acto, es la gran cantidad de residuos de toda clase (en especial residuos electrónicos como pilas y partes de computadores) que se hallaban en el cuerpo de agua.

  • No creo que suceda nada, todo el mundo vierte sus desechos en la quebrada, uno más no hará la diferencia. – murmulló Julián, evitando ser escuchado por los transeúntes del sector.

Julián siguió su camino preocupado porque ahora no tendría cómo escuchar sus canciones favoritas, a él no le afectaba los grandes daños que ocasionó al arrojar sus auriculares a la quebrada. En su escuela, la disposición de los recursos que se generan en el día a día, no era un tema que se abordara en el aula. Adicionalmente, en su familia no había señales de hábitos amigables con el medio ambiente. Al llegar a casa, Julián encontró a sus padres almorzando, haciendo uso de plástico de un solo uso.

  • ¿Por qué te has demorado tanto tiempo Julián? – preguntó su madre con cierto grado de angustia.
  • No te asustes mamá, me detuve a comprar una garrafa de gaseosa y me resguardé un poco en una tienda, ya sabes que el calor está insoportable en estos días – respondió Julián tratando de escabullirse a su habitación.

Durante toda la tarde, el padre de Julián insistió en mantener encendido el sistema de aire acondicionado en la casa con el argumento de bajar la temperatura y así, conciliar el sueño más fácil. A él no le importaba el costo final de la factura de energía que llega sin falta cada mes, pues obtenía un salario que otorgaba algo más que estabilidad, y mucho menos el gasto energético exorbitante que causaba.

  • Mijo, mijo - gritó el señor Ramírez desde su alcoba. – No se te olvide apagar el aire acondicionado, ya es hora de dormir - .
  • No papá, si lo apagamos, no podré descansar en paz, el calor me lo impide- dijo Julián, quejándose de las condiciones climáticas de aquella noches despejada.

Efectivamente fue así, como si se tratase de un cargo de conciencia, Julián no logró conciliar el sueño fácilmente, parecía que un huracán hubiera azotado su cama. A eso de media noche, por fin cae profundamente y entra en un sueño que realmente le haría sentir un verdadero remordimiento.

Julián se encontraba en un mundo inundado, no de agua, sino de residuos de toda clase, principalmente electrónicos. No había punto de comparación con nada en absoluto, ni siquiera con la película de Disney, Wall-e. Las montañas no poseían su aspecto verde rocoso, el olor a tierra húmeda que a la gran mayoría le encanta había sido reemplazado por un penetrante olor a óxido y material fundido, ni se podía distinguir el océano de tierra firme.

  • ¿En qué planeta me encuentro? – dijo Julián con la voz entrecortada y una mirada de completa desorientación – Veo muchos de los dispositivos que uso a diario, pero a una escala monumental-.

Julián duró horas deambulando por aquel sitio, sin saber cuándo sería la próxima vez que volvería a ver no solo a su familia, sino también la luz del sol. En un momento, si la acumulación de gases de efecto invernadero no afectó su rango visual, parece haber visto un gran monumento, así que decide acercarse para comprobar de qué se trata. Un gran ser compuesto de residuos electrónicos, reinaba aquella tierra que parecía no tener ningún valor.

  • ¿Quién es usted? o más bien, ¿qué es usted? – peguntó Julián prevenido ante cualquier amenaza.
  • Mi nombre es Impactus y soy el máximo líder de esta tierra, donde habitan únicamente aquellos aparatos que fueron desechados más rápido del tiempo que tuvieron de uso – respondió aquel ser de tan grandes proporciones.
  • ¿Le puedo preguntar algo Impactus? -  dijo Julián. - ¿Realmente te sientes orgulloso de ser el líder de la destrucción del planeta?
  • Nunca nadie antes me había preguntado semejante cuestión – respondió Impactus con un toque de tristeza.

Impactus era el resultado de la acumulación de residuos electrónicos en el planeta, y al ver que el mundo los usaba una vez y los dejaba a un lado, decidió por mucho tiempo, tomar venganza. Sin embargo, la pregunta que le dirigió Julián había causado en él un gran remordimiento, pues no esperaba volver a escuchar a un humano.

En ese instante, aparecen los guardianes de la energía positiva, Atom y Alkalina, en busca de derrotar a Impactus, pero se sorprendieron al encontrar a un Impactus renovado y preocupado por el medio ambiente. Juntos conformaron un método para reducir el impacto de los residuos electrónicos, donde se optaba por energías alternativas, pero se dieron cuenta que todo empieza por el actuar cotidiano de las personas. En ese momento, Julián despierta abruptamente y el cargo de conciencia fue aún mayor.

Al día siguiente, Julián habló seriamente con sus padres buscando cambiar sus hábitos de consumo, no solo con el fin de ahorrar unos cuantos pesos, sino también de gestionar mejor los residuos. También, en la escuela, empezó a fomentar espacios de educación ambiental para toda la comunidad y para remediar el daño inicial, ejecutó una jornada de limpieza en la quebrada.