04/09/18

Deforestación ahora arremete contra el pacífico colombiano.

Durante el segundo trimestre de este año, la pérdida de bosque se intensificó en Chocó y el nudo de Paramillo. El fenómeno disminuyó en la región Amazónica gracias al periodo de lluvias.

 

Mientras que Meta y Caquetá concentraron los principales focos de pérdida boscosa entre enero y marzo de 2018, ahora la tala indiscriminada volcó su motosierra hacia el Pacífico colombiano.

Según el Ideam, 47% de las alertas tempranas por deforestación registradas durante el segundo trimestre de este año corresponden al Pacífico, casi el doble que en la Amazonia (27%). En las regiones Andina y Orinoquia los índices fueron de 17% y 8% respectivamente.

Chocó fue el departamento más deforestado entre abril y junio, al acumular 43,7% del total de alertas a nivel nacional. Le siguieron Antioquia, Guaviare, Meta y Norte de Santander, con valores que no superaron el 17%.

Sin embargo, la cifra más preocupante tiene que ver con que de los 25 municipios con mayor cantidad de alertas, 15 están en el Pacífico: Riosucio, Bojayá, Alto Baudó, Carmen del Darién, Bajo Baudó, Medio Baudó, Medio Atrato, Lloró, Quibdó, Río Quito y Juradó en Chocó; y Chigorodó, Vigía del Fuerte y Mutatá en el Urabá antioqueño.

Riosucio fue el municipio líder, con más del 7% de las alertas nacionales. San José del Guaviare y los chocoanos Bojayá, Alto Baudó y Carmen del Darién, completaron la lista de los más deforestados.

Los parques naturales que presentaron mayor cantidad de alertas fueron Paramillo, Cordillera de los Picachos, Tinigüa y la Sierra de la Macarena.

Principales núcleos

El Ideam identificó ocho principales núcleos de deforestación en el segundo trimestre, de los cuales cuatro están en el departamento del Chocó.

Las grandes víctimas fueron el nudo de Paramillo (Córdoba), Río Baudó (Chocó), Riosucio (Chocó), Bojayá (Chocó), Guaviare, Uribe (Meta), Río Quito y Atrato (Chocó) y Tibú (Norte de Santander).

Las principales causas tienen que ver con la ganadería extensiva, cultivos ilícitos, extracción de madera, minería a cielo abierto, praderización y acaparamiento de tierras.

El nudo de Paramillo, ubicado en el sur de Córdoba, fue el núcleo más crítico. La deforestación se concentró los ríos Guapa y León. El segundo más significativo se presentó cerca a los ríos Baudó y Dubaza (Chocó), en los municipios de Bajo Baudó, Medio Baudó y Alto Baudó.

En Riosucio (Chocó), la deforestación se intensificó en el río Salaquí y en la frontera con Panamá, zona que compromete la parte sur del parque nacional Los Katios. Bojayá (Chocó), cuarto núcleo, afectó áreas de los ríos Uva y Bojayá.

En la parte nororiental de Guaviare, quinto núcleo, la mayor concentración de alertas fue en San José del Guaviare, en el resguardo indígena Nukak Maku. En Uribe y Mesetas (Meta), en inmediaciones de los parques naturales Tinigüa y la Cordillera de Los Picachos, se detectó el sexto frente.

Río Quito y Atrato, municipios de Chocó, conforman el séptimo núcleo. Las zonas más afectadas fueron las cercanas al cauce de los ríos Quito y Atrato, terrenos destinados en su mayoría la extracción ilegal de oro.

Por último está Tibú, municipio más extenso del Catatumbo nortesantandereano. Se intensificó la tala en las zonas aledañas al río Catatumbo.

Aunque la mayoría de alertas se concentraron en estos núcleos, el Ideam destacó parches en zonas cercanas a los ríos Remacho, Jiguamiandó, Sucio, Curbaradó y Jenaturadó en Riosucio y Carmen del Darién; veredas Paraíso del Yarí, El Camuya y Candilejas en San Vicente del Caguán (Caquetá); y estribaciones del sur de la Serranía de San Lucas en Segovia y Remedios (Antioquia).
 

Bajó en la Amazonia

A comienzos de este año, 63% de las alertas tempranas de deforestación se concentró en la Amazonia, panorama que cayó a 27% en abril, mayo y junio.

Entre ambos periodos, Caquetá pasó de ser el segundo departamento más deforestado al sexto. Algo similar ocurrió en San Vicente del Caguán: bajó de la segunda posición a la 12.

Cartagena del Chairá, cuarto más afectado en el primer trimestre, desapareció del listado. Según el Ideam, es la primera vez en muchos periodos que este territorio no presenta una alta persistencia relacionada con la deforestación.

Para José Yunis, Director de Visión Amazonia, la disminución de la deforestación en la región es normal en ese periodo.

Es época de lluvias, por lo cual no se registran incendios forestales. Esto disminuye las cifras de deforestación”.

Por su parte, el Ideam aseguró que entre abril y junio de este año hubo una disminución en la cantidad de alertas tempranas, comparadas con las del último trimestre de 2017 y el primero de 2018. La razón: la época invernal.

“Regularmente, los trimestres de mayor deforestación están asociados a las temporadas más secas”.

Sumado a los factores climáticos, el Ideam resalta acciones contra la deforestación en la Amazonia como operativos de captura en el sur del Meta, San Vicente del Caguán y Valle del Guamuez (Putumayo), y el establecimiento de coordinaciones regionales de control en Caquetá, Guaviare y Antioquia.

La entidad informó que Visión Amazonia avanza en la formulación de planes de manejo forestal en 35.000 hectáreas de Caquetá, 10.000 de Guaviare y 5.000 de Putumayo; y en 19 proyectos de sistemas productivos sostenibles en Caquetá y Guaviare que permitirán conservar 230.000 hectáreas de bosque.

“El Fondo para el Medio Ambiente Mundial ha avanzado en la definición de áreas de bosque bajo manejo forestal sostenible en 672 mil hectáreas, que incluyen sitios Ramsar y resguardos indígenas. También en la declaración de zonas de importancia ambiental en 1,3 millones de hectáreas”, cita el informe del Ideam.

Este es un producto periodístico de la Gran Alianza contra la Deforestación. Una iniciativa de Semana, el MADS y el Gobierno de Noruega que promueve el interés y seguimiento de la opinión pública nacional y local sobre la problemática de la deforestación y las acciones para controlarla y disminuirla.

Tomado de: Semana Sostenible